Se caracteriza por el uso de signos, cuyo significado se conoce gracias al descifrado de los textos contenidos en la Piedra de Rosetta, que fue encontrada en el siglo XIX. Conseguir descifrar
este documento se lo debemos a los estudios realizados por Thomas Young y Jean-François Champollion.
Se cree que la escritura jeroglífica se comenzó a utilizar hacia el 3300 a.C., aproximadamente en la misma época en la que apareció la escritura cuneiforme en Mesopotamia.
Para diseñar la escritura jeroglífica los egipcios se inspiraron en su entorno: objetos de la vida cotidiana, animales, plantas, partes del cuerpo, etc.
Los jeroglíficos se grababan en piedra o bien con cálamo y tinta sobre papiros, madera, o soportes menos perdurables.

